Moisés Shemaría – El arte de viajar lento: cómo disfrutar cada destino sin prisas
Vivimos en una era en la que todo sucede a gran velocidad: el trabajo, la tecnología, las redes sociales… incluso los viajes. El turismo acelerado, donde se intentan visitar cinco ciudades en una semana, se ha vuelto la norma. Pero hay otra forma de viajar, una más consciente, más rica en experiencias y más conectada con lo que nos rodea: el viaje lento o slow travel.
Este estilo de viaje propone detenerse, observar, saborear, entender y vivir cada lugar con el respeto y la profundidad que merece. No se trata solo de desplazarse, sino de sumergirse verdaderamente en un destino.
¿Qué es el slow travel?
El slow travel no se mide en kilómetros recorridos ni en monumentos visitados. Se mide en momentos vividos, conversaciones sostenidas, sabores descubiertos y la calidad de la conexión con el entorno.
🌍 Principios del viaje lento:
Menos destinos, más profundidad.
Tiempo para improvisar y dejarse llevar.
Preferencia por medios de transporte sostenibles y locales.
Interacción auténtica con personas y culturas.
Reducción del impacto ambiental y cultural.
Ventajas del viaje lento
✅ Más conexión con la cultura local: Al quedarte más tiempo en un solo lugar, puedes conocer mejor sus costumbres, gastronomía y estilo de vida.
✅ Menos estrés y más bienestar: No estás corriendo para alcanzar el siguiente tren o tachar un punto más en la lista.
✅ Ahorro económico: Estancias largas suelen ofrecer descuentos y puedes planificar con más calma dónde comer, dormir y moverte.
✅ Impacto positivo: Al apoyar negocios locales y evitar el turismo masivo, contribuyes a un desarrollo más sostenible.
Cómo practicar el slow travel
🛤 Elige bien el destino: No importa si es un pueblo, una ciudad o una región; lo esencial es dedicarle tiempo.
🏠 Quédate en alojamientos con alma: Hospédate en casas de huéspedes, B&B, o apartamentos locales.
🧭 Desconéctate del itinerario rígido: Deja espacio para la espontaneidad. Quizás una charla con un panadero local te lleve a descubrir un rincón que no aparece en ninguna guía.
🍴 Saborea la gastronomía local: Tómate el tiempo para sentarte a comer, explorar mercados, aprender recetas.
📚 Aprende antes de llegar: Leer sobre la historia, el idioma y las costumbres del destino amplificará la experiencia.
Un viaje que deja huella
Viajar lento es más que una tendencia: es una filosofía de vida que nos enseña a vivir el momento presente y a darle valor a lo que tenemos delante. Es una invitación a hacer del viaje una experiencia transformadora, tanto para el viajero como para los lugares que visita.
No se trata de llegar antes, sino de llegar mejor. Y en esa pausa, descubrimos que lo mejor del viaje, a menudo, no está en el destino… sino en el camino. 🌍🕊
