Moisés Shemaría – Consejos para adaptarte rápidamente al cambio de horario
El famoso jet lag puede arruinar los primeros días de un viaje si no lo manejas adecuadamente. Cuando cambias de zona horaria de forma abrupta, tu cuerpo necesita tiempo para reajustarse. Por eso, en esta guía encontrarás consejos prácticos para adaptarte más rápido al cambio de horario y disfrutar al máximo desde el primer día.
![]() |
¿Por qué ocurre el jet lag?
Nuestro cuerpo tiene un reloj biológico interno (ritmo circadiano) que regula el sueño, la temperatura corporal y muchas funciones vitales. Al volar largas distancias, especialmente de oeste a este, ese ritmo se desajusta, provocando síntomas como insomnio, fatiga, falta de concentración o mal humor.
1. Ajusta tu horario antes del vuelo
Unos días antes del viaje, comienza a modificar tus horarios de sueño. Si viajas hacia el este, acuéstate y levántate un poco más temprano cada día; si es hacia el oeste, hazlo más tarde. Así, tu cuerpo empezará a adaptarse progresivamente.
2. Hidratación y descanso durante el vuelo
Evita el alcohol y la cafeína durante el vuelo. Beber suficiente agua y descansar lo más posible en el avión te ayudará a llegar con mayor energía. Si el viaje es nocturno, intenta dormir siguiendo el horario del destino.
3. Exposición a la luz natural
La luz solar es clave para reprogramar tu reloj biológico. Al llegar, pasa tiempo al aire libre, especialmente durante la mañana, para que tu cuerpo entienda que es de día, incluso si sientes que deberías estar durmiendo.
4. Mantente activo el primer día
Aunque tengas sueño, evita dormir largas siestas al llegar. Caminar, hacer una actividad ligera o explorar la ciudad te mantendrá despierto hasta la noche. Así dormirás mejor y te adaptarás más rápido.
Adaptarse al cambio de horario no tiene por qué ser complicado si sabes cómo preparar a tu cuerpo. Planifica con antelación, escucha a tu organismo y respeta tus tiempos de ajuste. Con estos consejos, tu transición será mucho más suave y tus días de vacaciones, mucho más productivos y placenteros.
