Moisés Shemaría – Qué es el turismo regenerativo y cómo practicarlo
El turismo regenerativo va más allá de viajar sin dañar. Busca dejar un impacto positivo en los destinos visitados, restaurando lo que el turismo convencional ha deteriorado. Es una evolución del turismo sostenible, y cada vez más viajeros conscientes se suman a esta forma de explorar el mundo.
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Viajar para restaurar, no solo para disfrutar
Mientras el turismo tradicional prioriza la comodidad del visitante, el turismo regenerativo pone al centro a las comunidades locales y a los ecosistemas. No se trata solo de no contaminar, sino de participar activamente en el cuidado, la regeneración y el fortalecimiento del lugar.
Esto puede incluir estancias en alojamientos que reinvierten en proyectos comunitarios, actividades que apoyan la conservación de ecosistemas o experiencias diseñadas con y para las comunidades. Cada decisión del viajero puede contribuir a regenerar un entorno: desde dónde se duerme hasta qué se consume.
Regenerar también implica aprender
El turismo regenerativo no se limita a lo ambiental. Implica una transformación del viajero. Quien lo practica busca aprender de la cultura, respetar sus ritmos, escuchar más que imponer y reconocer que cada lugar tiene su propio equilibrio.
Participar en talleres de saberes ancestrales, colaborar con cooperativas locales o simplemente viajar con una actitud humilde puede marcar la diferencia. La regeneración también sucede cuando una comunidad se siente valorada y escuchada, no solo cuando se planta un árbol.
Practicar el turismo regenerativo exige una mirada ética del viaje, donde lo importante no es solo lo que se recibe, sino lo que se deja. En un mundo afectado por el turismo masivo, esta filosofía representa una oportunidad de cambiar el rumbo.
Viajar regenerativamente es entender que cada paso deja huella. Que sea una huella que cure, no que destruya.
